Como parte de Reset C, la sección del Día C comisariada desde hace 15 años por el diseñador Wences Sanz para dar visibilidad a jóvenes talentos con gran potencial creativo, el Día C 2026 reunió a dos perfiles que comparten una misma idea: la creatividad no entiende de límites ni de disciplinas cerradas. La directora de cine, guionista y actriz Ana de Alva y la directora creativa y diseñadora especializada en inteligencia artificial Ilayda Celep reflexionaron sobre nuevas formas de crear, invitando a mezclar disciplinas y lenguajes para lograr un mayor desarrollo creativo.
Ana de Alva abrió su intervención reivindicando “la multidisciplinariedad como herramienta” y cuestionando una idea que, según confesó, la ha perseguido desde siempre: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. La cineasta recordó cómo, desde muy joven, sintió la necesidad de expresarse a través de distintos formatos y disciplinas. Dirigió su primer cortometraje con apenas 18 años y el año pasado estrenó Voy a pasármelo mejor, su debut como directora de largometraje y secuela de Voy a pasármelo bien. Sin embargo, además de dirigir, también ha trabajado como actriz, bailarina, cantante e incluso sexóloga.
“Aunque siempre me dijeron que no podría dedicarme a varias cosas, yo creo que la vida es muy larga y que puedes hacer muchas cosas”, afirmó. Aun así, reconoció haber convivido durante años con “un sentimiento horrible de que nunca iba a ser buena en nada” precisamente por abarcar tantos ámbitos. “El problema es que, cuando cuentas que te dedicas a muchas cosas, la gente piensa que en realidad no te dedicas a nada”, explicó. “He llegado a avergonzarme de ser tantas cosas porque sentía que estaba ocupando espacios que no me correspondían. Me sentía, en cierta forma, como una impostora”.

Con el tiempo, entendió que todas esas facetas no competían entre sí, sino que se complementaban. “Gracias a todas esas herramientas era mejor en todo”, señaló. De ahí que defendiera con convicción que “la multidisciplinariedad es una herramienta más” y que el verdadero reto para los creativos consiste en conectar conocimientos y experiencias diversas. Su película Voy a pasármelo mejor es, precisamente, un reflejo de esa mezcla de lenguajes, donde confluyen la dirección, la interpretación, la danza y la música.
Durante su intervención también reflexionó sobre la presión de construir una identidad pública en las industrias creativas. “Hay algo muy importante dentro del mundo del arte que no nos explican normalmente y es que tienes que saber venderte”, afirmó. “Es una trampa porque nadie te avisa de que tienes que ser un producto”. Para De Alva, gran parte de la inseguridad de su generación nace de la sensación constante de insuficiencia y de la necesidad de validación inmediata. “Vivimos en la inmediatez y yo a veces pienso que voy lento. Pero en realidad he hecho muchas cosas y no tengo que acomplejarme por ocupar esos espacios”.
La directora también abordó cómo determinadas percepciones sociales afectan todavía a las mujeres jóvenes en posiciones creativas y de liderazgo. “Muchas veces no me han tomado en serio por mi feminidad o por ser dulce”, confesó. Frente a ello, reivindicó otra forma de ejercer el poder: “Defiendo fielmente la feminidad y la dulzura como expresión y como poder, y no intentar asumir roles masculinos para tener autoridad. Mi lucha ahora está en poder identificarme en roles que la sociedad todavía no ve en nosotras: hacer ciencia ficción, comedia negra, poder retar al público…”.
Para finalizar hizo una llamada a perder el miedo a explorar múltiples caminos creativos: “Ser creador va mucho más allá de ser una sola cosa. No tengamos miedo a abarcar espacios y a hacer muchas cosas”.
La IA es magia
La segunda intervención de la jornada estuvo protagonizada por Ilayda Celep, directora creativa y diseñadora especializada en narrativas visuales creadas con inteligencia artificial. De raíces turcas y afincada en Barcelona, Celep compartió cómo ha integrado la IA en su proceso creativo hasta convertirla en una herramienta esencial para construir universos visuales inmersivos y nuevas realidades.
Celep comenzó recordando sus inicios en el ámbito de la arquitectura efímera y las instalaciones físicas. “Lo que hacía entonces era algo muy físico, diseñaba instalaciones. Siempre la base era el 3D”, explicó. El primer contacto con la inteligencia artificial, sin embargo, estuvo marcado por el miedo: “Cuando vi de lo que era capaz la IA pensé que iba a acabar con mi carrera”.
Tras una primera fase de escepticismo, empezó a experimentar mezclando IA y diseño 3D, aunque todavía sentía que no encontraba el camino adecuado. El punto de inflexión llegó con Behind the Bottle, una instalación para Estrella Damm realizada con cientos de botellines y reconocida con numerosos premios. “Me di cuenta de lo útil que podía llegar a ser la IA y de cómo podía combinarla con lo que yo hacía”, explicó.

A partir de ahí comenzó a incorporar distintas herramientas y modelos generativos —como Flux, Wan 1.1, Photoshop, Krea o Nano Banana— para expandir sus posibilidades creativas. “Pude crear multitud de realidades. Todo lo que se me ocurría y había soñado”, afirmó. Para Celep, la inteligencia artificial no solo aporta rapidez, sino que permite elevar la dirección artística y abrir nuevas formas de expresión visual. “La IA no es solo velocidad; también sirve para lograr una mejor dirección artística”.
Lejos de los discursos apocalípticos sobre el futuro del trabajo creativo, Celep defendió una visión optimista de la tecnología: “La IA es mágica. No nos va a quitar el trabajo, es un superpoder que nos va a ayudar a crear”.
La creativa mostró proyectos desarrollados para marcas, piezas exhibidas en museos y distintas colaboraciones dentro de comunidades de inteligencia artificial, insistiendo en que estas herramientas deben entenderse como aliadas del proceso creativo y no como una amenaza. “La IA está aquí para ayudarnos y no para destruir nuestras vidas”, concluyó.