Las historias no solo reflejan la realidad, también la construyen.

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De la mano de Más Mujeres Creativas (MMC) y UnaDeDos, la actriz, directora y guionista Leticia Dolera participó en el Día C con una intervención centrada en el poder transformador de las historias y la necesidad de construir nuevas narrativas desde el compromiso con la igualdad. 

Dolera reflexionó sobre el papel de la cultura y la creatividad en la construcción del imaginario colectivo. “La cultura es un espejo con el que reflejar la realidad, pero también un martillo con el que esculpirla”, señaló, citando a Bertolt Brecht, para reivindicar la responsabilidad de quienes trabajan en el cine y la publicidad como generadores de relato. Una afirmación que le sirvió para pasar a analizar las similitudes que existen entre ambas industrias: 

Somos creativos. “Las personas que trabajamos en el mundo del cine y de la publicidad somos curiosas, observadoras, apreciamos el arte, tenemos sensibilidad por lo estético, somos más flexibles, sabemos manejarnos en la incertidumbre y también somos gente con ‘traumitas’. Por eso, utilizamos el arte y la creatividad, para sacarlos afuera”, afirmó.  

Buscamos captar la atención del público. En un contexto marcado por la saturación de estímulos y la llamada economía de la atención, advirtió del riesgo de quedarse en una emoción superficial. “La emoción es necesaria para conectar, para llegar a la gente, pero si no tiene significado se vacía”, explicó. Frente a la lógica del impacto rápido y el consumo acelerado, defendió el valor del relato como herramienta para dotar de sentido a los mensajes y generar conexiones más profundas y duraderas con las audiencias. “Las historias son la herramienta necesaria para llenar de significado y sentido todos esos inputs que recibimos de manera constante. Porque la hiper atención de corto recorrido lo que hace es alejarnos del verdadero sentido de las cosas”, añadió. 

Contamos historias. Dolera puso también el foco en el papel de las historias como generadoras de identidad y empatía. “Para saber quiénes somos necesitamos contar relatos”, afirmó, subrayando que el cine y la publicidad no solo entretienen, sino que moldean aspiraciones, creencias y formas de ver el mundo. “Las películas son también puentes de empatía. Te permiten asomarte a un mundo distinto al tuyo. Ver otras miradas, otros contextos culturales y sociales. Algo que te enriquece como persona”, apuntó. En este sentido, destacó la importancia de aquellas narrativas que incomodan o invitan a cuestionar prejuicios, como su serie Pubertat, capaz de situar al espectador ante realidades complejas y obligarle a posicionarse. “El poder de las historias es que te llevan a humanizar al otro, aunque no compartas su manera de ser o de actuar. Ese es el poder universal y transformador de las historias”. 

Nuestras industrias no son igualitarias. En este sentido, Dolera aportó datos que evidencian una representación todavía desequilibrada en las industrias creativas y denunció la persistencia de estereotipos que asocian a las mujeres con la sensibilidad, la empatía o el cuidado, mientras reservan a los hombres los roles de liderazgo, competencia o riesgo. “Si siempre vemos los mismos modelos, acabaremos integrándolos como naturales”, advirtió. 

Aspiramos a crear en libertad. Para finalizar, Dolera apeló a la necesidad de conquistar una verdadera libertad creativa, que pasa por cuestionar los marcos culturales preestablecidos y ampliar la mirada. “Nuestro pensamiento está condicionado por los relatos que consumimos. Por eso, si tenemos el poder de crearlos, no repitamos los de siempre: construyamos otros nuevos”. Una invitación a explorar los matices, a incorporar nuevas voces y a situar en el centro historias que hasta ahora han quedado fuera del foco. “Conquistar nuestra libertad creativa pasa por asomarnos a otros marcos, a otras historias, a otras formas de ver el mundo. La épica puede también estar en otros sitios que hemos relegado. Y eso nos enriquecerá como personas y como sociedad”, concluyó.