Hablar del c de c en 2026 es tener presente, inevitablemente, los Premios Nacionales de Creatividad que celebramos cada año en Donosti y el Anuario, además de otras muchas iniciativas y encuentros que llevamos a cabo durante el año. Pero, ¿cómo era el Club en 1999? ¿Por qué era necesario entonces y qué papel desempeña ahora? Para responder esta pregunta, decidimos reunir en nuestra sede a Pedro Soler, socio número 1 del c de c, y a María Bautista, una de nuestras últimas socias estudiantes. Esta charla intergeneracional ha sido muy inspiradora y nos ha resuelto dudas sobre cómo ven el sector ambos perfiles así como la labor del Club, que ya cuenta con más de 1.000 socios
Pedro Soler, Creative Director en sowhat.team, nos explicó que pertenece a una generación que creció con la televisión en la que los spots eran divertidos y tenían un ritmo dinámico y joven. Cuando los veía, pensaba: «Esto me gustaría hacerlo a mí». María Bautista, quien comenzó su trayectoria profesional con unas prácticas en Accenture Song de la mano del Tour del c de c y ahora forma parte de &Rosàs, se sintió fascinada por la publicidad de una forma similar. Nos contó que los anuncios llamaban mucho su atención porque eran como «minipelis» que, además, comunicaban algún mensaje, y que de ahí viene su decisión de estudiar esta carrera.
Durante la charla, resultó muy interesante comprobar cómo ha cambiado la función de un copy. Pedro, quien ha trabajado para agencias como J. Walter Thompson o Delvico Bates, recuerda que hace años las agencias estaban divididas en dos departamentos, el de los dibujantes y el de los redactores, y que no hablaban entre ellos, fueron las agencias americanas las que comenzaron a trabajar en equipo. Además, los anuncios de prensa competían con los columnistas porque los redactores no eran publicitarios, eran escritores. Los anuncios eran literatura.
Por su parte, María destaca que ahora se busca lo contrario: a partir de un texto largo, conseguir expresar lo mismo con las mínimas palabras posibles.
El c de c, más necesario que nunca en 2026
Han pasado muchos años desde que nació el Club de Creatividad. «En 1999, el principal producto de una agencia era la creatividad. Sin embargo, la voz de los creativos no tenía tanto peso como la de anunciantes o los directores de agencia. Por eso, un grupo de unos 50 creativos decidimos crear una asociación, un gremio, y quisimos que Concha Wert, periodista, llevara la gerencia. Desde entonces, el Club se ha ido profesionalizando y ahora cuenta con un local propio, un festival y ofrece servicios, lo cual es muy útil para aquellos que empiezan», explica Pedro, quien todavía lleva en su cartera el carné de socio número 1.
A su vez, María considera que su primer gran proyecto ha sido Jóvenes Creativos, la categoría de los Premios Nacionales de Creatividad para la que hizo una campaña para Banco Sabadell y quedó en segundo lugar. María defiende que el valor del Club es que los creativos y creativas sientan que hay una organización que te impulsa, te da herramientas, te conecta con profesionales del sector y te ayuda a formar parte de la industria.
Como dice Pedro, ahora la función de los jóvenes es llevar el club hacia delante, hacia el futuro. Actualmente, el Club es más necesario que nunca porque los retos son de gran envergadura: la dificultad en el acceso al primer trabajo, el avance de la tecnología, los desafíos que plantea la IA… Y todos estos retos hay que afrontarlos como un gremio, como un club que una fuerzas.


