La IA no viene a sustituirnos, sino a transformar la manera en que trabajamos.

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El ingeniero informático, divulgador y profesor universitario Carlos Fenollosa participó en el Día C para ofrecer una mirada práctica y realista sobre el presente y el futuro de la inteligencia artificial (IA). Lejos de los discursos catastrofistas o excesivamente idealizados, su intervención se centró en explicar qué es realmente la IA, cómo ya forma parte de nuestra vida cotidiana y cuáles serán sus implicaciones sociales y laborales en los próximos años. 

Fenollosa comenzó desmontando algunas de las ideas más extendidas alrededor de esta tecnología. “Ni tendremos robots inteligentes dentro de dos años, ni la IA acabará con todos los empleos, ni tampoco va a consumir toda el agua del planeta”, afirmó con ironía, apelando a la necesidad de rebajar el tono apocalíptico con el que a menudo se aborda el tema. 

La IA ya está entre nosotros 

En la primera parte de la ponencia defendió el enorme potencial de la inteligencia artificial para mejorar ámbitos como la medicina, la sostenibilidad o la movilidad. “La IA puede ayudarnos a descubrir nuevos materiales para luchar contra el cambio climático, desarrollar medicina personalizada o mejorar la asistencia a personas mayores y enfermos”, explicó, subrayando que se trata de una disciplina con capacidad para aportar soluciones reales a grandes desafíos sociales. 

También quiso aclarar algunos malentendidos habituales. Recordó que ChatGPT representa solo una pequeña parte de la inteligencia artificial y que convivimos con ella desde hace décadas. “Llevamos veinte años usando IA sin darnos cuenta: el reconocimiento facial del móvil, los filtros antispam, las recomendaciones de música o las rutas de navegación son inteligencia artificial”, señaló. 

Para Fenollosa, el objetivo de esta tecnología no es crear máquinas que sean como las personas ni una especie de superinteligencia divina. “Igual que los aviones no vuelan como los pájaros ni los submarinos nadan como los peces, la IA no tiene por qué pensar como nosotros”, explicó. Ahora bien, desde una visión pragmática, defendió que, si una máquina es capaz de resolver problemas complejos de forma consistente, debemos aceptar que existe una forma de inteligencia en ello. 

Del asombro tecnológico al impacto laboral 

La segunda parte de la intervención estuvo dedicada a mostrar algunas de las posibilidades actuales de la IA. Robots capaces de hacer acrobacias, jugar al tenis o realizar tareas domésticas sirvieron para ilustrar el rápido avance de esta tecnología y abrir el debate sobre su impacto en el empleo y en las industrias creativas. 

Fenollosa admitió que uno de los grandes desafíos será precisamente el laboral. “La IA quizá no os esté quitando el trabajo, pero sí os está dando menos trabajo”, apuntó, señalando especialmente el impacto que ya está teniendo en el mundo freelance. A su juicio, esta revolución presenta una diferencia importante respecto a otras anteriores: “Es la primera vez que una transformación tecnológica perjudica más a los jóvenes que a los seniors”. 

Según explicó, las herramientas de IA están empoderando a los perfiles con experiencia, mientras automatizan muchas tareas tradicionalmente asignadas a perfiles junior. “El junior ya no será el que haga el trabajo repetitivo; eso lo hará la IA. Su papel será supervisarla y aprender a trabajar con ella, resumió.  

Con respecto al impacto que la IA tendrá en las empresas señaló que los equipos serán cada vez más pequeños y se les exigirá más. “El personal será, por tanto, más experto y con mayor responsabilidad”.  

También cuestionó la comparación habitual entre la IA y la Revolución Industrial. “Se parece más a lo que ocurrió con el motor de explosión y los caballos”, afirmó, sugiriendo que habrá actividades que dejarán de tener sentido realizadas por humanos. 

Aprender a pensar en la era de la IA 

Lejos de plantear un escenario puramente negativo, Fenollosa defendió que las máquinas deberán asumir parte del trabajo del futuro debido al envejecimiento de la población y la caída global de la natalidad. “Necesitaremos robots y automatización porque faltará mano de obra”, explicó.  

En ese contexto, animó especialmente a creativos, estudiantes y profesionales independientes a adoptar cuanto antes estas herramientas. “La forma de seguir siendo relevantes es convertirse en expertos en el uso de la IA”, recomendó. También insistió en la importancia de la especialización y de desarrollar pensamiento crítico. 

Dirigiéndose a los estudiantes, lanzó uno de los mensajes más contundentes de la sesión: “La única cosa que las máquinas no podrán reemplazar es vuestra capacidad de pensar”. Por ello pidió no delegar completamente el aprendizaje en herramientas como ChatGPT: “Que la IA haga el trabajo sucio, pero que no piense por vosotros”. Y añadió como recomendación: “entrad cuanto antes en el mercado laboral. El tiempo corre en vuestra contra. Despidos no creo que haya muchos, pero lo cierto es que las ofertas de trabajo están disminuyendo”. 

Fenollosa concluyó reivindicando el momento histórico actual. “El ser humano lleva miles de años intentando crear máquinas que piensen. Y nosotros vamos a vivirlo. Eso es algo extraordinario”, afirmó.